Detrás de cada trabajo hay una persona responsable. No una empresa anónima: Santiago González, maestro plomero certificado.
Empecé en el oficio a los 18 años, como ayudante de mi tío. Lo que empezó como un trabajo de verano se convirtió en una carrera.
Con los años aprendí que la plomería no es solo apretar tuercas: es diagnóstico, materiales correctos, y explicarle al cliente qué pasó y por qué. El que no entiende lo que hizo, no garantiza que no vuelva a pasar.
Hoy trabajo solo o con un ayudante de confianza. Prefiero hacer menos trabajos pero hacerlos bien, que abarcar más de lo que puedo atender con calidad.
Antes de cotizar, revisamos. Si el problema es menor de lo que parecía, te lo decimos. El precio acordado es el que cobras.
Llegamos, trabajamos y dejamos el espacio como lo encontramos. Sin escombros ni manchas. El respeto por tu casa forma parte del servicio.
Cuando decimos 24/7, lo decimos en serio. Contesto el teléfono a las 3 de la mañana. Sin excepciones ni días festivos.
Primeros años como ayudante, aprendiendo diagnóstico y técnicas de instalación en proyectos residenciales.
Registro formal, primeros clientes directos y adquisición de herramienta especializada.
Primeros contratos con hoteles, restaurantes y edificios. Certificación NOM-014.
Implementación del servicio de atención inmediata con respuesta garantizada en menos de 60 minutos.
Más de 800 proyectos completados, contratos anuales activos y el mismo nivel de atención del primer día.